Título Original: 4 luni, 3 saptamâni si 2 zile
Director: Cristian Mungiu
Guión: Cristian Mungiu
Elenco: Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov, Alexandru Potocean, Ion Sapdaru
Rumania, 2007
Si no fuera por Venecia, Cannes o Berlín, muchas películas del cine europeo ni siquiera se asomarían por estas latitudes. Los Festivales de Clase A permiten a las distribuidoras de los distintos países darse el lujo de aportar un poco de cultura en sus tierras mientras las ganancias que consiguen pueden ser auspiciosas por el marketing propio de la película al haber sido galardonada en tan prestigioso festival. De todas maneras, el público en general no está acostumbrado a películas de formato diferente al hollywoodense, lo que implica que cintas como “4 meses, 3 semanas, 2 días” estén presente en tan sólo algunos cines del medio y en horarios bastante reducidos comparado con el resto de los films en cartelera. Se debe tomar conciencia de que el séptimo arte es una forma de expresión tan valiosa como la pintura o la música, y que no es lo mismo ver a un Picasso o a un Rembrandt como así escuchar a un U2 o a un Vivaldi. Se debe tomar conciencia de que el cine es más allá de “la película que entretiene” y que sirve como panorama para gastar ese tiempo en desuso que se tenía durante el día; el cine es una plataforma para ver y sentir desde otra perspectiva en donde el espectador puede cumplir un rol fundamental.
La forma de abordar la imagen posee esa característica que distingue el cine europeo. Con planos y secuencias en que el espectador se hace partícipe de la escena, Cristian Mungiu logra transmitir el difícil proceso que vive la joven protagonista. A pesar de estar sentados en un cómodo asiento de cine, podemos llegar a taparnos la cara y asimilar el suspenso más puro con tan solo ver lo mostrado por el director. El hecho de considerar cámaras fijas y escenas en que el dialogo es primordial sin anexar corte alguno, hacen que la pantalla se transforme en una ventana que permite el paso del espectador. La película además logra hacer el sólido balance entre la cámara fija y la cámara en mano siendo testigos de lo que ocurre en cada escena como si estuviésemos con Otilia todo el tiempo.
Ese realismo, que se intensifica con la ausencia de música incidental, hace que la obra cale en lo más hondo, donde el argumento, que comienza con un desarrollo bastante avanzado invitando a que se especule sobre lo que transcurre en la cinta, posee una idea general que muchas veces ha estado en el tapete, pero que pocas se ha tomado con esta naturalidad. El film posiciona al espectador en un sitial privilegiado otorgándole más herramientas que a los propios protagonistas, donde incluso el título de la obra posee un valor fundamental. “4 meses, 3 semanas, 2 días” – doble rol entre tiempo y cuenta regresiva para cumplir con lo premeditado – es una invitación al debate, en donde sus protagonistas representan de la forma más verídica posible el tema en cuestión y en donde la sorpresa y las historias anexas dejan abierto el camino para distintas apreciaciones cinematográficas.


Cleopatra










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