“Dawson, Isla 10”
Director: Miguel Littin
Guión: Miguel Littin
Elenco: Benjamín Vicuña, Bertrand Duarte, Pablo Krögh, Cristián de la Fuente, Sergio Hernandez, Luis Dubó
Chile/Brasil/Venezuela, 2009
http://cinelasnibat.blogspot.com
Cuando se toca un tema tan sensible e importante como este, la exigencia que se pide es superior. No se necesitan actores atrayentes para que la película funcione, ya que el valor agregado no va por ahí. La propuesta debe ser una obra informativa-artística que para un no conocedor del tema, sea una simple forma de culturizarse sobre la historia de una nación. Chile vivió un período de dictadura militar que llevó a cometer atrocidades en Derechos Humanos como la que se vivió en una remota isla del fin del mundo. Lo vivido en Dawson es relatado por uno de sus prisioneros – el actual Ministro de Obras Públicas Sergio Bitar – y es llevado a la pantalla grande por el director Miguel Littin. ¿Pero de qué forma? Cayendo en un relato plano, sin ninguna interiorización de personajes, con actuaciones que no aportan para nada al argumento, con chistes sin sentido que pretenden imponer algo de comedia en una historia dramática y con un desorden escénico que no permite descifrar cuál es el motor de la cinta.
Si bien el libro en que está basado puede ser interesante al detallar la vida en cautiverio político, el valor agregado del audiovisual es desaprovechado por el director, sólo amparado por la belleza del paisaje que protege de alguna manera la calidad del film. Sin el bello entorno de la patagonia chilena, la película podría ser olvidada en cuestión de minutos al no aportar nada y sólo ser un instante de “entretenimiento” para el espectador. Si la trama fuera banal como lo es el 50% de las películas hollywoodenses amantes del dinero, no habría problema y el espectador estaría consciente de que sólo irá a pasar un buen rato. Sin embargo, la historia real escapa de ser ligera al representar el duro momento que muchos chilenos vivieron en ese entonces.
La inclusión de actores mediáticos como Cristián de la Fuente sólo demuestran que el foco del director es otro, descartando la profundidad como debe ser tocado un tema de esa trascendencia. De la Fuente es un actor que no inspira ninguna credibilidad manteniéndose en el mundo del espectáculo sólo por su apariencia física. Caso contrario es el de Benjamín Vicuña que ha insinuado vestigios de buen actor en obras pasadas, pero que sin embargo no es aprovechado por el director al desarrollar una línea argumental bastante confusa en que no existe actor protagónico. Problemas de ejecución se notan y por momentos llegan a cansar. Ejemplo de ello es el uso/abuso del doblaje que más que aclarar los diálogos de los personajes, funciona como otro elemento de irrealidad que aporta negativamente al producto final.
Ante tantas cosas negativas, existen algunas que bien son valoradas y agradecidas. Tal es el caso del registro audiovisual de la época en donde Salvador Allende se muestra en el momento del bombardeo a La Moneda, o el siempre notable Luis Dubó, que en un papel menor logra robarse el protagonismo siendo el rol mejor llevado a pesar de sus diálogos inoportunos impuestos por el guión. Sin embargo, esto no logra revertir el error de desaprovechar una historia que bien valía la pena desarrollarla con más sentimientos, transformándola en una película emotiva que dejara pensando tanto a los partidarios como a los opositores de la dictadura de Pinochet.

Pesadilla en la calle Elm, Krueger versión 2010










4 comentarios en ““Dawson, Isla 10″”
Tienes toda la razón. Una tremenda historia mal contada. Parecía un audiovisual estudiantil en blanco y negro. Los intentos de humor caen en el ridículo o la tontera. Y es una obra de Miguel Littin…
juliosuarezanturi - Noviembre 10, 2009
Empiezo a ver la Película y me patea el alma. COMO SE LES OCURRE HABLAR DE “PRISIONEROS DE GUERRA” o sea con ello internacionalmente le dan la razón a la Dictadura. HUBO UNA GUERRA.
la pregunta es ” CUAL ERA EL OTRO EJERCITO” Bittar, Letelier, Toa, etc, estraban armados y lucharon cuando los detuvieron ? ABERRANTE. Eran Prisioneros Políticos, nada más
Hugo Aguila - Diciembre 28, 2009
Señores: Lo de “prisioneros de guerra” es real, así se los dijeron a los presos políticos que sufrieron ese horror, yo estuve en la Isla rodando, en los mismos lugares donde se levantaron esos campamentos, mas o menos en el mismo tiempo en que los prisioneros llegaron ahí, es durísimo, nieve hasta las canillas, mucho viento, de hecho hubo un par de veces en que no pudimos rodar por el mal tiempo, me imagino a esos prisioneros sin el abrigo, comida y comodidad que a nosotros nos dieron. Aun así fue muy duro. Lo que se dice y se ve son cosas que pasaron, YO ESTUVE AHI, y comprendan que costó mucho lograr la película, Miguel hizo un trabajo exhaustivo y el equipo también, creo que no tendríamos los reconocimientos logrados, ni se hubiesen obtenido los logros si no hay algo atrás de esto, aprendan a leer el subtexto, la subtrama de la película no solo lo que se muestra es lo que se debe ver. Ahora las imágenes de la Isla que hay en la película no son solo para “salvar” algo o tapar “fallas” están ahí porque la isla es un personaje y quizás el protagónico. Los “intentos de Humor” son las cosas que entre los presos pasaban, a ellos les quisieron quitar su dignidad y ellos mediante esas acciones lograban sobrellevar esa situación,. señores los rodeaba la muerte todo el tiempo, cualquiera haría lo mismo. Sería bueno que leyeran el libro, ahí hay más relatos de lo que hicieron los prisioneros. Bueno termino diciendo que esta película es una muestra de la lucha que da la dignidad humana da en situaciones muy adversas.
Muy agradecido, espero tomen bien mis argumentos no son ataque personales, pero creo que les puede servir la visión de un realizador de la película y que trabajó codo a codo con el director Miguel Littín. Ah y además tengo un personaje pequeño por ahí, jajajaja, Saludos.
Guillermo Salinas (Primer asistente de Dirección) - Enero 19, 2010
Creo que el valor de esta película es presentar una situación análoga a la que hemos visto en películas del género (por ej, holocausto nazi) pero dentro del contexto nacional. Si la idea de fondo era, como dice Guillermo Salinas, mostrar “la lucha que da la dignidad humana da en situaciones muy adversas”, hay que considerar que esas “situaciones adversas” están articuladas con esto tan chileno de hacer las cosas a medias, de sacar la vuelta, de hacerse el gil. Entre soldados inútiles, alianzas clandestinas, conflictos en las líneas jerárquicas, los llamados “prisioneros de guerra” conquistaron un espacio de libertad. Se enfrentaron a adversidades, sí, pero va quedando claro en la película que no es tanto su “dignidad” la que está en juego, sino su relativa autonomía. En ninguna otra situación de reclusión militar un reo se iba a negar a declarar o firmar algo que le imponen, o poder escribir frases subversivas y que no fuera encontrado, o desarrollar un plan de reconstrucción de una capilla, o que el sargento a cargo fuera un compañero más…
Creo que la película refleja, y lo refleja muy bien, como se hacen las cosas en Chile. Y si hay que hacer un campo de concentración para prisioneros políticos, es un campo de concentración a la chilena. No es una historia mal contada o un desperdicio de actores, es una historia así como ocurren acá.
Javier - Febrero 6, 2010