Basada en la novela “Kaui Hart Hemmings“, “Los Descendientes” es una película dramática escrita y dirigida por Alexander Payne y estrenada el 2011 en Estados Unidos, pero que recién ha pisado suelos latinoamericanos durante este 2012 (en Chile estrenada ayer, 26 de enero).
Para los que creen que es una película cursi, están equivocados. La cinta habla de valores familiares, amor y por sobre todo unión frente a la adversidad. Una lección de vida en estos tiempos tan difíciles donde lo material predomina lo esencial de la vida.
El personaje principal, Matt King, es personificado por un George Clooney más avejentado que nunca. Ya no es el galán de la película o el hombre que “la lleva” liderando algún grupo por su inteligencia o elegancia. Acá trata de un hombre de negocios de Hawaii, con mucho dinero heredado de la aristocracia de las islas, el cual pasa por una mala relación familiar tanto con su esposa e hijas.
King, resumiendo, pasa mucho tiempo fuera de casa haciendo negocios y es un hombre completamente absorbido por su trabajo y despreocupado de sus seres queridos. El punto es que todo cambia cuando su esposa Elizabeth (Patricia Hastie) sufre un accidente marítimo y queda en coma. Él vuelve a tomar su papel de padre original; trata de unir a la familia y por sobre todo mejorar la alejada relación que mantenía con sus 2 hijas.
Con el paso de la película, para no contarles tanto, Matt se da cuenta que por llevar esta trabajólica vida, habían cosas dentro de sus familiares, amigos y el entorno en general que se estaba perdiendo. Por ejemplo su mujer lo engañaba y sus hijas ni se comunicaban con él abiertamente y viceversa. Así que la catástrofe de su señora fue un nuevo despertar para él y entender aquellos valores que comencé a describir al inicio del escrito, teniendo en cuenta -y presente en gran parte del largometraje- siempre sus raíces y cómo llegó a ser el hombre exitoso (monetariamente hablando) que era en la actualidad (de ahí viene “La Descendencia”).
Estéticamente la película me recordó mucho a “Into the Wild“. El OST es muy similar a lo que hizo en su momento Eddie Vedder para esa hermosa película. La fotografía, los contrastes también recuerdan un poco a esta otra cinta, pero no de mala forma. Se adaptan a esta mística de vivir en Hawaii y tener esa conexión natural que hay entre las islas.
Los Descendientes es una película de casi 2 horas (115 min), que no aburre para nada (siendo súper pasiva y dramática) y te hace apretar el corazón cada ciertos minutos, recordando lo frágil que es la vida. Lo bueno es que dentro de toda la tragedia, se dan sus momentos cómicos por situaciones muy convencionales de familia, que logran mantener al público inmerso dentro de no eterno mar de llanto.
Si tuviera que ponerle nota de 1 a 10, le doy un 7.



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